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Legislación básica
 

DECRETO 39 /2002, de 5 de marzo, del Gobierno Valenciano, por el que se modifica el Decreto 47/1992, de 30 de marzo, del Gobierno Valenciano, por el que se establece el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad Valenciana. [2002/X2358]



PARTE II


ANEXO



Educación Secundaria Obligatoria

Valenciano: Lengua y Literatura

castellano: Lengua y Literatura



Introducción

La Educación Secundaria Obligatoria tiene como finalidad el desarrollo integral y armónico de los aspectos intelectuales, afectivos y sociales de la persona. Uno de los campos de acción fundamentales de esta etapa deberá ser una educación relativa al lenguaje y a la comunicación, de modo que los alumnos consigan un saber reflexivo sobre las prácticas comunicativas necesarias para la socialización. Estas metas educativas atañen especialmente a las áreas de lenguas, aunque cualquier otra área o disciplina, al emplear el lenguaje como medio de comunicación y de adquisición y transmisión del conocimiento, es responsable del logro de este objetivo. Al mismo tiempo, la mejora de la competencia en las habilidades lingüísticas es un factor determinante para la consecución de los objetivos específicos de cada área no lingüística.

La enseñanza y el aprendizaje en el área de Lengua y Literatura tiene como objeto la formación de hablantes competentes en las dos lenguas oficiales, así como la adquisición y desarrollo de la competencia para leer e interpretar textos literarios en cada una de estas dos lenguas. Formulado en estos términos generales, el objetivo señalado supone la prolongación en la Educación Secundaria Obligatoria de las metas fijadas para la Educación Primaria. Las diferencias entre una etapa y otra no residen, por lo tanto, en el objeto de aprendizaje, sino fundamentalmente, en la selección de discursos que se han de analizar y producir según la complejidad de éstos y de acuerdo con el horizonte de expectativas de los alumnos, en la orientación que se ha de dar a la reflexión lingüística y literaria, en la selección de contenidos conceptuales y en el grado de sistematización que éstos han de alcanzar.

La educación lingüística y literaria estará guiada por la consideración del lenguaje como actividad que tiene como funciones básicas la comunicación y la representación de la realidad física y social. El lenguaje se adquiere y se desarrolla, a partir de las aptitudes humanas para el habla, mediante los intercambios en contextos sociales determinados. Por la interacción, los niños y las niñas aprenden a conferir significados a los signos que intercambian con las personas adultas y a usarlos con finalidades diversas, y se apropian de las unidades y reglas de la lengua de su entorno, así como de las normas que regulan el habla como actividad social. Este aprendizaje no es una actividad mimética, sino que supone la construcción de sucesivos sistemas de reglas lingüísticas y de normas socio-comunicativas, así como la evaluación y reelaboración continua de estos sistemas de acuerdo con las nuevas necesidades y experiencias. Así pues, el lenguaje tiene una raíz comunicativa y su función primaria es la comunicación. El lenguaje, además de instrumento de comunicación, es un medio de representación del mundo. Estas dos funciones están interrelacionadas: la comunicación se produce por la capacidad del lenguaje para representar y simbolizar la realidad y, además, en el intercambio comunicativo se crean representaciones intersubjetivamente compartidas. El lenguaje está vinculado al pensamiento y al conocimiento. Mediante las operaciones cognoscitivas que constituyen el lenguaje interior nos comunicarnos con nosotros mismos, analizamos problemas, organizamos la información, elaboramos planes y emprendemos procesos de decisión. En suma, regulamos y orientamos nuestra propia actividad. Por otra parte, en los intercambios comunicativos, regulamos y orientamos la actividad de las otras personas, al tiempo que ellas influyen sobre nosotros, regulando y orientando nuestra propia actividad. En este sentido, el lenguaje cumple una función de representación y de regulación del pensamiento y de la acción.

Aprender una lengua no es únicamente apropiarse de un sistema de signos, sino también de los signi


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